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Pensadores de la región


Pensadores de la región NOA


Área temática: Pensamiento latinoamericano y argentino


Tres pensadores de la región


Por Lucía Stella Solís Tolosa1



Todo esfuerzo dirigido a la reconstrucción intelectual -que constituye precisamente la naturaleza de la interpretación- está condenado a ser incompleto y selectivo (Irving L. Horowitz)



Justificación

Con este trabajo abrimos una serie que pretende poner en valor los pensadores de la región Noroeste argentino, entendiendo el ‘de’ como pertenencia de los pensadores, y no necesariamente como ligamento temático.

¿Qué interés podría tener diferenciar los pensadores de aquí, del Noroeste, respecto de los del resto del país?

Es cierto que el pensamiento se nutre de raíces universales muy amplias, y generalmente se expresa en categorías que no están delimitadas por una geografía sino por otros elementos de orden racional.

En el caso de las disciplinas filosóficas, es prácticamente imposible desarrollar reflexiones sin tener en cuenta las que aporta la historia de la filosofía, los problemas, los sistemas, los debates ya dados, a riesgo de producir pensamientos repetitivos o irrelevantes.

Por otra parte, la mayor parte del pensamiento filosófico, como la mayor parte de la actividad científica, se cultiva en ámbitos académicos; o bien quienes piensan y comunican de manera autónoma tienen alguna relación con los espacios de educación superior. Las universidades y otras instituciones vinculadas a la investigación tienen estructuras operativas homologadas internacionalmente, de manera que sus agentes trabajan normalmente en sintonía con las producciones de ese orden.

Sin embargo, hay razones para hacer este inventario. Sin pretender agotarlas, señalamos:

  1. En primer lugar, se trata de reconocerlos. En algunos casos, los pensadores incluidos han tenido un lugar relevante en el orden nacional e incluso internacional, mientras que no son percibidos como pertenecientes a nuestra región Noroeste. En estos casos se trata de reconocer y afirmar esa pertenencia y difundirla. En otros casos, se trata de figuras que tienen una trayectoria fecunda no sólo en investigaciones –publicadas o no- sino también en docencia y trabajos afines, y también en otros papeles sociales; por ejemplo, como funcionarios del Poder Ejecutivo o miembros de los otros poderes del Estado. En estos casos, se trata de reconocer sus méritos y hacer accesibles sus obras.

  2. En segundo lugar, contribuir a la conformación de una identidad regional más diversa2, en la que las ideas centrales que se relacionan con la configuración del paisaje, con la presencia de pueblos originarios, con ciertos periodos “fuertes” de la historia nacional, con la vinculación en el ámbito andino, con el rico aporte al folklore y la presencia de una literatura canónica considerablemente reconocida, no agoten lo que la región es, está siendo y apunta a realizar en el futuro.

  3. Conocer y hacer conocer más a fondo las ideas que sustentaron los pensadores incluidos. Conocer las ideas es la condición de posibilidad para que sirvan al desarrollo intelectual de quienes vivimos en la región, y de las instituciones. Es apropiarse y re apropiarse de una riqueza que no debe perderse.

  4. Mencionamos una riqueza. Ideas y obras realizadas por pensadores de nuestra región contribuyeron, muchas veces, al desarrollo económico, político y social de nuestros conciudadanos y de nuestras instituciones. Reconocer estos aportes es tomar conciencia de los componentes que pueden dar impulso al desarrollo de esta región que, en su conjunto, está atrasada respecto a otras de nuestro país. Mirar los valores que ellos sustentaron puede ser un aliciente para las generaciones en activo y para las que se están formando. Hay en ese reconocimiento y en el conjunto resultante, un valor ejemplar.

  5. Un aporte al federalismo. No se trata de proclamar autonomías inexistentes, sino de poner en valor algunas voces provincianas como provenientes del interior del país con el doble significado: que aquí se genera pensamiento de calidad homologable, por una parte; y que aquí se conocen, se debaten, se aceptan o se rechazan ideas del ámbito nacional y universal. Esta región como parte, aporta al todo nacional; el todo nacional tiene en esta región-parte expresiones propias que lo integran y lo enriquecen.

  6. Contribuir a la integración de la región que hasta aquí estamos tratando como un supuesto, pero que en realidad está en construcción. Integración regional como parte del país, pero que no puede prescindir de la integración regional supra nacional por los vínculos que nuestras provincias tienen con la sub región andina centro sudamericana.

  7. Servir, en un horizonte probable, para otros estudios en disciplinas como geografía del conocimiento, todavía con escaso desarrollo. Es posible que se tomen las categorías de centro y periferia, asumiendo que el movimiento desde las metrópolis del saber hacia nuestra región, tiene su contraparte en el movimiento de este lado hacia las metrópolis, que es uno de los principales objetos de este trabajo.

Desde hace unas décadas hay un creciente interés en la afirmación de la región del Noroeste en diversos ámbitos: el económico, el de las comunicaciones, el de la salud; incluso el político. En el ámbito de la cultura se pueden citar importantes antecedentes de integración desde los años de 1940, aunque los esfuerzos no fueron continuos ni lograron plasmarse en instituciones duraderas y operativas.

Asumimos un criterio de inclusión muy amplio que nos permite incorporar tanto los nacidos en las provincias involucradas, como quienes han vivido y trabajado en ellas, hayan tratado temas o enfoques propios de la zona, o no.

La propuesta presente no es en manera alguna excluyente. Asumimos que llevará tiempo y, necesariamente, se servirá de algunos buenos antecedentes, como los trabajos que viene haciendo el Centro Cultural Rougés, de Tucumán, con la Fundación Miguel Lillo. Tendremos en cuenta también el recuento de Armando Raúl Bazán en La cultura del Noroeste argentino. (2000. Buenos Aires, Plus Ultra).

En este caso elegimos tres pensadores que actuaron en la segunda mitad del siglo XX y que aún viven y mantienen actividad intelectual.


Carlos Santiago Fayt


Es doctor en jurisprudencia. Nació en Salta en 1918 y cursó su educación primaria en varias escuelas del interior provincial. Trasladada la familia a Buenos Aires, siguió allí sus estudios secundarios; obtuvo su título de abogado en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Pronto comenzó a publicar artículos y su primer libro, Por una nueva Argentina, en cuyo prólogo declara que “Surge a la vida impulsado por la pasión ardiente de trabajar por la grandeza política, económica y moral de la República”. El índice de este libro semeja un programa, no sólo intelectual sino también de vida: Por la redención de la juventud; Por la libertad económica; Por la reforma educativa argentina; Por la reforma sanitaria; Por la solución de la cuestión social; Por la democracia; Por la libertad del sufragio; Porque el lector quiera ser el ciudadano.

Cabría agregarle un apartado sobre la calidad de la administración de Justicia, y tendríamos un sumario de las preocupaciones permanentes de Fayt.

Se afilió a la Asociación de Abogados en 1944 y en ella cumplió una larga tarea como miembro de la Comisión de Prensa y como directivo. En 1945 la Asociación organizó la Campaña de Educación Cívica cumpliendo sus Estatutos que mandaban “divulgar los principios de la Constitución Nacional”. Fayt participó muy activamente, amén de ser su creador. Se daban lecciones de instrucción cívica, y el pensamiento de próceres a fin de contribuir al respeto de la ley, la justicia y la democracia. Se distribuyeron cien mil ejemplares de la Constitución.

La Campaña de Educación Cívica se reanudó en 1956 con debates públicos en las plazas de la Capital Federal y del interior del país. Fayt trajo a Salta esa campaña cuando vino a postularse como candidato a gobernador por el Partido Socialista, en 1958. Publicó entonces un par de folletos: “Política y educación” y “Democracia social y planificación” (Ediciones “El Estudiante”)

Otra de sus principales preocupaciones fue la formación de la juventud. Le preocupa sobremanera que se prive a los jóvenes del derecho a tener esperanza y confianza en los resultados de sus propios esfuerzos. El libre ejercicio de la prensa y la opinión fue uno de los temas que abordó en sus libros, en su labor docente internacional y en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Carlos Fayt es crítico de las ideologías porque no aportan solución a los problemas reales. Sabe que existen y siempre existirán, pero no adhiere a ninguna. Se considera un demócrata en un sentido cabal que procuró definir en sus libros, y eso desea para los otros ciudadanos, pues no hay democracia sin demócratas.

Trabajó mucho por que se respeten los derechos humanos y por la liberación de la minoría judía de la Unión Soviética, por lo que veinte comunidades judías le otorgaron un premio. Como presidente de la Asociación de Abogados le cupo asumir numerosas conductas en defensa de los derechos humanos, tanto en la dictadura de Onganía como durante el Proceso.

Desde la restauración de la democracia en 1983, Carlos Fayt es Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, de la que también fue presidente. La justicia ha sido un desvelo constante: primero, desde las cátedras, los libros de derecho y la actividad gremial; después, ocupándose por conocer directamente el funcionamiento de los juzgados a fin de que sea efectivo el acceso a la justicia para los que habitualmente están excluidos de ella. Y también le cupo participar en la redacción de la Ley que rige la Organización de la Justicia Nacional. Pese a su avanzada edad, no cede en el esfuerzo por lograr una mejor calidad de justicia para el país, y un ejercicio independiente de la labor del más alto tribunal de la Nación.

Fayt ha publicado 35 libros sobre historia de las ideas políticas, derecho constitucional, ciencia política y ciencia de la comunicación, y numerosos artículos. En su pensamiento sobresalen sus ideas humanistas, su defensa de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, y el respeto integral a la vida. Ejerció largamente la docencia universitaria y es profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires.

Lucía Piossek Prebisch de Zucchi


Nacida en Tucumán en 1925, Lucía Piossek Prebisch de Zucchi se educó en esa ciudad y en Buenos Aires. Obtuvo el título de profesora de filosofía y pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, donde comenzó y desarrolló su carrera docente por más de cincuenta años. Sus estudios de postgrado también los realizó en esa casa y en la Universidad de Colonia. Desde 2000 es profesora emérita.

Obtuvo por concurso la titularidad de la cátedra “Filosofía contemporánea”. Como extensión dictó otras diversas asignaturas, ligadas principalmente a la historia de la filosofía, a la filosofía de la historia y a estética. Su amplia labor filosófica estuvo dedicada de forma especial al pensamiento de Nietzsche y a la hermenéutica. En los últimos años investigó problemas relativos al lenguaje y sobre la actualidad del humanismo.

En l975 fundó el Instituto de Historia y Pensamiento argentinos (IHPA) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, y fue su primera directora hasta 1989 y reelecta entre 1995 y 1997. En este instituto se encargó del área de filosofía; coordinó, supervisó y editó numerosas publicaciones. Investigó el pensamiento de autores destacados, como Alberdi y Sarmiento, pero también de otros menos conocidos y sobre todo de la región Noroeste.

Desde el Instituto, que fue concebido como interdisciplinario, Lucía Piossek investigó otros temas sensibles a la vida nacional, como la inmigración, su aporte cultural y su integración al país, y muy especialmente sobre la cuestión de la identidad nacional, sobre el que versa su libro Argentina: identidad y utopía (2009), un aporte muy importante que vincula la idea de identidad nacional a las de institucionalidad y de pertenencia. Dirigió programas de investigación referidos al mundo contemporáneo, a sus transformaciones, y a las miradas posibles de éstas en perspectiva desde nuestra región.

También se ocupó de reflexionar sobre problemas referidos a las mujeres, al amor, a la vejez y sobre su propia actividad entre la filosofía y la historia. Contribuyó a la reflexión sobre el rol de la universidad.

Lucía Piossek ha recibido numerosos reconocimientos y honores por su labor.


Gaspar Risco Fernández


El licenciado Gaspar Risco Fernández nació en Tucumán en 1933. Cursó Filosofía en el Seminario Mayor Regional de Catamarca y luego en la Universidad del Salvador, Buenos Aires, y en la Pontificia Universidad de Salamanca, donde obtuvo las licenciaturas en Filosofía y Teología con medalla de oro. Actualmente prepara su tesis de doctorado para ser defendida en la misma universidad.

Completó su formación con numerosos cursos de post grado sobre pensamiento clásico y patrístico, sobre Filosofía (Antropología Cultural y Social) y Teología de la Comunicación, en el país y el extranjero.

Desde 1961 ejerce la docencia: primero en latín, y luego en Filosofía Medieval, Introducción a la Filosofía, Antropología Filosófica, Filosofía de la Historia, Hermenéutica de textos filosóficos medievales y Teología, en la Universidad Nacional de Tucumán, en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino y en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Actualmente es profesor emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT.

Como funcionario del área cultural, fue primero vocal y luego presidente del Consejo Provincial de Difusión Cultural de Tucumán. Su tarea amplia e innovadora en ese organismo fue muy reconocida. Organizó jornadas y congresos entre los que cabe destacar el ciclo de 19 ediciones de las Jornadas Culturales de los Valles Calchaquíes. Fue director del CIIR (Centro Interdisciplinario de Investigaciones Regionales), de la Facultad de Filosofía y Letras, UNT.

Fundó en 1979 y preside actualmente el Centro de Estudios Regionales en Tucumán, su cine-club y su revista, Cuadrante del NOA (que ya se editaba desde 1974). Todo esto hace de Risco Fernández un especialista –sin duda el más relevante- en la cuestión.

En los últimos años ha manifestado una preocupación proactiva por el mejoramiento de la calidad de la democracia.

Algunos de sus libros: Tucumán, mito aventura y misterio. (1966). El campesinado tucumano: educación y cultura (1971). Cultura y Región. (1991). Cultura y doctrina social de la Iglesia (1992). Tucumán: los otros testigos (1994). Antropología cultural del azúcar (1995). Papeles para una teología de la comunicación (1995). Gnoseología de la fe (2000).

Gaspar Risco Fernández es uno de los más destacados intelectuales del NOA por la amplitud de su formación, su creatividad, su producción escrita, su capacidad de movilizar otras voluntades. Pero sobre todo, por su manifiesta inserción y proyección social que, en su caso, ha sido también una constante preocupación por los pobres.

Risco Fernández postula una visión humanista de la región. La región no debe ser una nueva versión de la cerrazón localista y refractaria al cambio. Tampoco puede ser la simple suma de provincias vecinas. La región ser abierta al cambio y al mundo; trascender lo emotivo; plantearse como problema y formularse como proyecto; situarse en un punto equidistante entre el espiritualismo despreocupado de los soportes materiales como del materialismo aferrado a esos soportes, y de los intereses políticos de corto plazo, ambos de espaldas a las ideas y a la proyección social y cultural.


Este es un listado inicial, abierto a las sugerencias de nuestros lectores


- Siglo XX – Segunda mitad


  • Carlos Fayt

  • Gaspar Risco Fernández

  • Lucía Piossek Prebisch

  • Roberto García Pinto

  • María Eugenia Valentié

  • Oscar Oñativia

  • Rodolfo Kusch

  • Miguel Herrera Figueroa

  • Augusto Raúl Cortazar

  • Oreste Di Lulio

  • Raúl Prebisch

  • Víctor Massuh

  • Hernán Zucchi

  • Roberto Rojo

  • Luis Franco

  • Bruno Jacobella



- Siglo XX – Primera mitad


  • Juan B. Terán

  • Alberto Rougés

  • Juan Heller

  • Julio Prebisch

  • Carlos Cossio

  • Amadeo Jacques

  • Ricardo Rojas

  • Paul Groussac

  • Benjamín Aybar

  • Bernardo Canal Feijóo

  • Alfredo Coviello

  • Joaquín Castellanos

  • Juan Alfonso Carrizo

  • Indalecio Gómez



- Siglo XIX


  • Juan Ignacio Gorriti

  • Mariano Boedo

  • Juan Antonio de Castro

  • Juan Bautista Alberdi

  • José Benjamín Gorostiaga

  • Juan Martín Leguizamón

  • Benjamín Villafañe

  • Fray Mamerto Esquiú







 

 

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1 Universidad Nacional de Salta

2 Entendemos el concepto de “identidad regional” en un sentido complejo y dinámico que desarrollamos en otros trabajos.