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Los consejos de Sarmiento
Por Gregorio Caro Figueroa

 
Sarmiento no sólo hizo una intensa campaña explicando la importancia de las bibliotecas sino que se preocupó por impulsar su formación en todo el país, además empeñarse en dotarlas de instrumentos legales que garantizaran del Estado a las mismas. La visión de Sarmiento era amplia en el espacio y también el tiempo. Las bibliotecas no sólo debían crearse: tenían que crecer y actualizarse.



Sarmiento no sólo pensó en bibliotecas del siglo XIX: se anticipó a las del siglo XX e intuyó algunos de los elementos que conforman a las del siglo XXI. Imaginó el uso del teléfono no sólo como medio para acercar la biblioteca al lector sino para establecer vínculos a la distancia entre bibliotecas. Definió criterios para la selección de libros y discutió hasta el enojo con los que expuso Juan María Gutiérrez.

Pensó que las bibliotecas tenían que incluir libros útiles y amenos; láminas, mapas, objetos. Para Sarmiento una biblioteca era un organismo vivo, un enorme árbol con sólidas raíces y robusto tronco capaces de soportar una frondosa copa. Pero también se ocupó y se preocupó por el detalle, por esas cosas de aparente pequeñez que hacen a la mejora de las bibliotecas: la prolijidad, el aseo, el orden.

Lector en bibliotecas, fundador y organizador de ellas, conocedor de muchas bibliotecas en varios países de América y Europa, Sarmiento escribió unos consejos que, trascurrido más de un siglo, hoy siguen teniendo vigencia. Durante años los socialistas argentinos difundieron ese texto de Sarmiento en las bibliotecas obreras de la Sociedad Luz, fundada en 1899. El médico higienista Ángel M. Giménez las incluyó en su libro “Nuestras Bibliotecas Obreras”, editado por esa Sociedad en 1932.

Estos son los consejos de Sarmiento:

NOTA-BENE

1º Todo libro merece leerse.
2º Principiad por el principio y leedlo de punta a cabo.
3º Leed con atención, de modo que cuando os lo pidan, podáis decir de que se trata, y si algún buen consejo contiene, ponedlo en práctica.
4º Un solo libro bien leído, os dará más bien que el recorrer a la ligera las páginas y mirar láminas de quinientos libros.
5º Usad el libro con cuidado, de modo que al volverlo, nadie pueda decir que vuelve en peor estado.
¿Cómo se puede hacer uso de un libro sin desmejorarlo?

Poniendo en práctica estas siete indicaciones:

1ª Nunca tomes un libro con manos sucias.
2ª Nunca mojes el dedo para volver una hoja.
3ª Nunca pongas el libro en la boca.
4ª Nunca ajes las esquinas.
5ª Nunca dobles una página para señal.
6ª Nunca dejes el libro abierto.
7ª Nunca lo dejes sino en lugar seguro.

Domingo F. Sarmiento.

 
 
 
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