|
En América desde los tiempos remotos el oro y la plata simbolizaron deidades primigenias de mitos cosmogónicos; así, los pueblos andinos consideraban a su señor principal (Inca), descendiente del Inti - (el sol) y relacionado con Pachacamac (la luna).
Esta ciudad emblemática de los metales preciosos conformaron un sinnúmero de leyendas que, con la llegada de los europeos, se extendió a lo largo del continente, incitando la codicia de estos tras las búsquedas utópicos de El Dorado, la Ciudad de los Cesares y las tierras del Rey Blanco.
|