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Al atardecer,
fuego de la luna que va creciendo,
sobre la estrella encendida,
la noche dormida despierta al volver.
Y la soledad
acunando el canto el canto del chalchalero,
sobre los parches de cuero
de un bombo legüero, comienza a golpear.
Estribillo
El alma salteña
en cada baguala está,
animándole la copla
que lleva el viento en el andar;
sobre el rumor de las carpas
antiguas de Salta desde el carnaval.
Cuando, a la oración,
amanece el sueño de los mineros,
bulle la sangre del vino
que muele el molino de su corazón.
Y al amanecer,
debajo del poncho de las estrellas,
un acullico formando
la boca de un chango salteño de ve.
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