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Revista "Entre todos folklore"
 
Reportaje a Sara Mamaní en La Nación 15 de noviembre de 2001
fuente: http://www.lanacion.com.ar/01/11/15/ds_351352.asp
Una autorizada voz salteña que ensambla las raíces con la vanguardia
Sara Mamaní, entre el canto y la investigación del folklore
Sara Mamaní, un insoslayable referente folklórico en la investigación y en el canto de la tierra
Foto: Ricardo Pristupluk
  • La compositora, guitarrista y cantora salteña se presenta hoy en Templum
  • Presenta temas propios y del acervo folklórico
  • Prepara un sitio web sobre el Cuchi Leguizamón

"Desde los doce años cantaba en Salta -empieza su relato Sara Mamaní, la compositora, guitarrista, charanguista y cantante salteña-. Allí armé algunos grupos. En esos tiempos conocía a la Negra Chagra. Entonces se cultivaban, desde fines de los 70, obras del Cuchi Leguizamón y del folklore latinoamericano que difundían Anacrusa, Cecilia Todd, Soledad Bravo, Los Olimareños, los Inti Illimani, con piano, flauta, bajo, guitarra, trompeta; instrumentación insólita para este repertorio. Creo que nuestra vecindad con Bolivia y Chile y los contactos con Perú y Colombia influyeron en todo esto. Además, los festivales latinoamericanos de folklore, en Salta, nos marcaron mucho, sin contar con el sello con que nos marcaron creadores como Nicomedes Santa Cruz, Viglietti, Zitarrosa y hasta Atahualpa Yupanqui."

Sara Mamaní estudió y se recibió de profesora de filosofía en Salta. Obtuvo una beca y se consagró a la investigación del arte de los pueblos indígenas de la prepuna. Cuando terminó su carrera decidió venir a Buenos Aires. Ocurrió en 1984.

-Al radicarme aquí me fue muy difícil acostumbrarme al modo de ser porteño y afincarme con el arte que cultivamos. Yo, que había hecho música y letras para títeres en el Pequeño Teatro Negro de Salta... Entonces empecé a estudiar canto y expresión corporal, encaminados a la música popular, con Iris Guiñazú. En ese momento, año 1991, se crea y se afianza el grupo de folklore Allaqui, que permanecerá hasta 1999. Fue una etapa de búsquedas de otras formas de expresión, hasta llegar a hoy. Allaqui se basó fundamentalmente en mis canciones, con ritmos de huayno, carnavalitos, gatos y chacareras.

- Proliferación de ritmos...

-En general, aunque prefiera el huayno y recale en la zamba, compongo en todos los ritmos. Creo que con Allaqui logré un estilo personal, con instrumentos como la guitarra, el charango, el bandoneón, la percusión y la voz. Busco un ensamble entre instrumentos y voz por partes iguales, y por otro lado un equilibrio entre las raíces y la modernidad. Por suerte, tengo raíces bien afianzadas y quiero expresarlas y enriquecerlas con nuevas formas. Diría que es como una tensión entre Don Ata y el Cuchi; Yupanqui, por la sencillez y profundidad reunidas, y Leguizamón, por ese bagaje vanguardista que plasmó una síntesis. Lo interesante es hacer simple lo complicado, y no al revés.

- ¿Trascendió algún tema?

-Sí: "Pollerita de colores" un carnavalito que dediqué a las mujeres del pueblo de Iruya, al reflejar el sufrimiento de la gente. Y el instrumental "Carnavalito del mercado", pensando en frutas y comidas propios del lugar.

-Sin paisajismos...

-Claro. Mis temas son más bien líricos. Antes que describir el paisaje, decir algo. Hablar, por ejemplo, del carnaval como una religión, donde en un momento se deja todo de lado, se interrumpen los quehaceres cotidianos para volcarse en esos días a la alegría y al canto, a la celebración de la creencia en la Pachamama; el entierro del diablito -símbolo de la picardía, la sexualidad, el desborde- hasta el próximo año después haber visitado varias casas donde lo estuvieron esperando. Estas fiestas tienen sus códigos, su duración, su final. Pero nada que ver con el carnaval de Corrientes o de Brasil.

- Vos tocás charango y guitarra...

-Desde que tuve doce años. Pero compongo con la guitarra. Algunas se conocen por ahí, como "Sin ningún color" y el huayno "Qué ha de ser, madre".Y creo que estas canciones podrían divulgarse masivamente, como las que canta Mercedes Sosa.

- ¿Qué lugar ocupa la investigación en tu vida?

-La comparto con la composición. Me he consagrado al estudio del folklore. Me interesa la problemática humana. No en vano soy la secretaria del Servicio de Paz y Justicia, presidido por Pérez Esquivel. Entre otras cosas apoyamos la defensa de los indígenas, aquí y en el mundo. Si todo esto no queda reflejado en mis canciones, lo está en mis actos. En mi interior se juntan ambas. Pero no me dedico a canciones de protesta. Amo mucho esto que hago con sentimiento, razón y dignidad. Una es un eslabón de una cadena. Cada cual aporta lo que sabe, sin olvidar las enseñanzas de los maestros. En este sentido, yo tuve la suerte de convivir con el Cuchi Leguizamón desde los 15 años. Fui su alumna de canto y de música. El siempre nos hacía escuchar todo tipo de música, pero no la suya. De la suya no hablaba. Sí filosofaba sobre la de otros compositores. Y sus clases estaban llenas de anécdotas y de ingenio. Con algunos amigos nos juntábamos en charlas informales, pero llenas de profundidad y sabiduría popular. Cuchi fue un agudo crítico de la sociedad, de su entorno, y hasta de sí mismo. Todo a su lado fue un aprendizaje. Yo fui testigo del nacimiento del Dúo Salteño. Los he visto cantar infinidad de veces. Ese ha sido otro tesoro: un enriquecimiento maravilloso. En relación con esto, quiero que se sepa que estamos impulsando una página web sobre Leguizamón. Tengo mucho material acumulado a lo largo de mi vida. Para mí fue natural guardar cosas de él.

Sara Mamaní (charango y guitarra) se presentará hoy, a las 21.30, tras actuar en el Centro Cultural Sur, junto a su grupo: la Negra Chagra en canto, Débora Barbuto en piano, Irene Cadario en violín, y Ana Poggioli en percusión, a las 21.30, en el local Templum, de Ayacucho 318. Interpretará obras propias y del cancionero popular argentino.

René Vargas Vera

http://www.lanacion.com.ar/01/11/15/ds_351352.asp
LA NACION | 15/11/2001 | Página 4 | Espectáculos
PAGINA 19* Crónica EDICIÓN DE LA MAÑANA*
Buenos Aires, Miércoles 7 de noviembre de 2001-12-18

 

 
PARA APRECIAR EL VALIOSO FOLKLORE NORTEÑO
Los interesados en transitar por el goce del sonido, la estética musical y un mundo de sensaciones del folklore norteño, podrán apreciarlo el próximo viernes 15 a las 21.30 en Templum, Ayacucho 318, de esta Capital, con la seginda entrega del espectáculo que presenta Sara Mamani y su Grupo, apuntalado por la personal voz de la Negra Chagra.
“Sarita”, charanguista, guitarrista y compositora de la mayoría de los temas, está directamente emparentada con los sentimientos del “Cuchi Leguizamón”. El grupo lo completan Irene Cadario (violín), Débora Barbuto (piano) y Ana Poggioli (percusión) para una propuesta en la que se destacan temas como Noches de San Lorenzo, el instrumental de  Los Mineros Potosinos y el huayno Ojos Azules, los temas que ya resonaron en una anterior presentación, para un público selecto y admirador de la obra.

 

 
ENTREVISTA .REVISTA DEL CENTRO CULTURAL “LA USINA”.AÑO 2. N°2. OCTUBRE 2001
 
Sara Mamani, compositora salteña.
Sara nos visitó a pedido de los chicos del taller de música.Compartieron una tarde en La Usina y este es el resultado de la charla entre ellos.
 
Chicos: ¿Cómo se hace una canción?
Sara Mamani:- La guitarra es el instrumento conel que trabajo para hacer una canción, aunque no toda es tan fácil. Ustedes saben que una canción tiene dos partes.La primeraes cuando una imagina, y la segunda es cuando una la hace realidad. La  motivación imaginaria para hacer una canción nace de cualquier cosa: algo que nos duele, o nos llama la atención, o a veces en la calle nos pasa algo y nos impacta. Entonces una siente la necesidad de escribir sobre eso que la ha impactado.

 

En algún momento elegimos lo que más nos emociona y tratamos de hacer la canción.La canción no sale solita sino que, a partir de la motivación, es que una empieza a pensar cómo decirlo.
Una canción dura, más o menos, tres minutos. O sea que es muy opoco tiempo para decir todo lo que una siente sobre un tema, se hce difícil sintetizar todo en una letra.
Después que uno ha hecho la letra, hace la música. Aunque, hay  veces que surgen las dos cosas juntas.. Uno toma la guitarra y le sale una palabra y le sale otra con la melodía. Así va saliendo una canción. Muy pocas veces sale entera.
 
C:-¿Qué instrumentos toca?
S.M.:-Toco el charango y la guitarra. El charango es un instrumento de cuerdas también,pero muy chiquito. Tiene cinco cuerdas dobles- o sea diez-, una al lado de la otra. Además tiene distinta afinación que la guitarra, las posiciones de la mano izquierda son diferentes. Hay tres tipos de charango: uno grande, que se llama ronroco y que tiene la afinación más grave. Es distinto al charango mediano-que es el que todos conocen- y el charango chiquito, que se llama maulincho y que tiene las cuerdas de acero. Los charangos son típicos de la música andina.
 
C:- ¿Desde cuando hace música?
S.M.:- Yo toco desde los doce años la guitarra, pero empecé a componer alrededor de los veinte. Hacía canciones para los hijos de mis amigos, porque creo que cuando una maigo tiene un hijo, es muy importante. A partir de ahí empecé a componer.
 
C:- ¿Por qué la canción “Mi fuerza”, tiene ese nombre?
S.M.- La canción debe su nombre a mi provincia: Salta. Y en especial a la Pachamama- que quiere decir Madre Tierra. Es una creencia que consiste en valorar la tierra en la que uno nace, siembra, vive. Hay gente que es cristiana y le reza y le pide fuerza a Dios o a un santo. Yo en cambio le pido fuerzas a la Pachamama. Esa es la fuerza de la que hablo en la canción, “la que se luce en mi sombrero”.
 
C:¿Qué estrofa le gusta más?
S.M.-La que dice:” se lo pediré,se lo pediré a la tierra, y este carnaval voy a llevarle mi ofrenda, a los cerros , a los ríos, a la lluvia”... Esa es la que más me gusta.
 
 
C.:-¿Cuántas canciones compuso?
S.M.- Hice más o menos 52, pero aproximadamente 42 considero que están terminadas. Las diez restantes alguna corrección les tengo que hacer, porque no me gustan del todo.
 
C:-¿Desde cuando le gusta la música?
S.M.- Desde los siete años más o menos. Mi mamá me cantaba a mí  y a mi hermana cuando éramos niñas. A la hora de la siesta tomaba una revista que se llamaba “El alma que canta”, un cancionero y nos cantaba. Yo creo que en ese momento empezó a gustarme la música. Después a los doce años ví a una vecina tocar la guitarra y me fasciné. Y sigo fascinada hasta el día de hoy.
 
C:-¿Qué canción de las suyas le gusta más y porqué?
S.M.:- Bueno, me gusta mucho “Mi fuerza”, porque me defino a través de ella. Esa canción dice todo lo que soy y en todo lo que yo creo.
 
C:-¿Alguna vez soñó con canciones?
S.M.:- No, nunca soñé con canciones. Pero me han sucedido cosas raras con mis canciones. Un día iba en el colectivo, inventando una melodía y que después olvidé. Me sentí muy mal porque me pareció que era linda. Psaron un par de días hasta que me subí  a otro colectivo e intenté acordarme de la canción. Y me la acordé.. Por suerte luego la pude grabar y conservar. Un día, conversando con Perla Aguirre que es autora de la letra, me dice: “Me gusta esa melodía, ¿sobre qué querés que escriba?. Y le dije: “Sobre el sombrero”. Y así fue que nació el huayno que se llama “Elogio del sombrero”.